El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció sanciones contra Félix Bautista, secretario de organización del Partido de la Liberación Dominicana, a quien se le retiró la visa y se le incluyó en una lista de restricciones financieras. Según el informe, Bautista habría utilizado su influencia política para obtener contratos en Haití por más de 10 millones de dólares, los cuales presuntamente no fueron ejecutados de manera adecuada. La medida también alcanza a sus empresas y familiares directos, quienes quedan impedidos de mantener vínculos comerciales o financieros con territorio estadounidense.
La sanción se enmarca dentro de disposiciones legales impulsadas durante la administración de Donald Trump, orientadas a combatir el lavado de activos, el terrorismo y la corrupción a nivel internacional. Estas normativas permiten no solo cancelar visados, sino también congelar activos y restringir operaciones bancarias a través de corresponsales vinculados al sistema financiero estadounidense. Analistas destacan que esta acción marca un cambio en la política de transparencia, al hacerse pública la sanción de manera inmediata, a diferencia de prácticas anteriores donde este tipo de medidas se manejaban de forma discreta.
El impacto político en la República Dominicana es significativo, ya que Bautista ocupa una posición clave dentro del oficialismo. A esto se suma la situación de otros dirigentes como Víctor Díaz, vinculado al caso Odebrecht, lo que agrava la percepción pública sobre el partido. Sectores políticos han planteado la necesidad de que los implicados se aparten de sus cargos de manera temporal, mientras se desarrollan las investigaciones, con el objetivo de preservar la imagen institucional y evitar mayores repercusiones electorales.