En el programa radial Buscando Sonido, conducido por Robert Sánchez, los panelistas analizaron un caso internacional que se volvió viral por su carga ética y social. Durante el debate, coincidieron en que, más allá de cualquier conflicto conyugal, los hijos no deben ser objeto de rechazo ni maltrato, subrayando que el amor y la protección parental son obligaciones ineludibles, independientemente de las circunstancias de su nacimiento o de la apariencia física.

El caso gira en torno a Jian Feng, ciudadano de China, quien solicitó el divorcio y demandó a su esposa alegando haber sido engañado. Según reseñó el Irish Times, pruebas de ADN confirmaron la paternidad, pero la mujer admitió haberse sometido a múltiples cirugías estéticas —por un monto superior a 100,000 dólares— antes de conocerlo. El tribunal falló a favor de Feng, ordenando una indemnización que ascendería a 120,000 dólares, al considerar que existió engaño previo al matrimonio. Las declaraciones atribuidas al demandante, difundidas por medios internacionales, provocaron una oleada de críticas por el lenguaje utilizado hacia los menores.

En Buscando Sonido, el análisis se centró menos en el fallo judicial y más en las implicaciones humanas del caso. Los comentaristas enfatizaron que los conflictos entre adultos no deben trasladarse a los hijos y que la crianza responsable exige afecto, respeto y cuidado. También se discutió el rol de los medios y las redes sociales en la amplificación de narrativas que pueden normalizar la deshumanización. El consenso del panel fue claro: la paternidad no es condicionale y los niños deben ser amados y protegidos, siempre.