En el programa Telenoche se discutieron nuevos elementos vinculados al asesinato del abogado y profesor universitario Yuniol Ramírez, un caso que continúa generando fuertes cuestionamientos sobre corrupción y responsabilidades penales. Durante el análisis, panelistas coincidieron en que ni el empresario Eddy Santana Zorrilla ni el exfuncionario Manuel Rivas habrían tenido una intención directa de matar, sino de “resolver el problema” mediante pagos económicos, una práctica que, según se afirmó, ha sido históricamente utilizada para silenciar conflictos y evitar escándalos públicos.
Los comentaristas sostuvieron que, aunque no creen en una orden expresa de asesinato, sí existe una responsabilidad clara dentro de la trama. A su juicio, Manuel Rivas habría sido responsable al ordenar “resolver la situación a cualquier precio”, mientras que Santana Zorrilla lo sería por gestionar y buscar los fondos. En ese contexto, señalaron que el móvil económico debe ser probado por las defensas, pero que el simple hecho de pagar o gestionar dinero dentro de un esquema de corrupción no exonera de responsabilidad. Reiteraron que el patrón histórico de sobornos en el país se ha manejado con dinero y no con violencia, lo que refuerza la tesis de que el homicidio respondió a una cadena de decisiones erradas más que a una planificación directa para matar.
El debate se amplió hacia una crítica estructural al sistema, incluyendo prácticas irregulares en medios de comunicación y la acumulación inexplicable de fortunas por parte de algunos actores públicos. Los panelistas advirtieron que el caso Yuniol Ramírez expone una “corrupción redonda”, donde convergen funcionarios, empresarios y otros sectores, y cuyas consecuencias terminan manchando instituciones y partidos políticos. Aunque expresaron no creer en la intención homicida directa de los implicados principales, concluyeron que sí deben responder por su participación en la trama y por alimentar un sistema que permitió que el conflicto escalara hasta un desenlace fatal. El caso sigue siendo un símbolo de la urgencia de sanciones claras y reformas profundas contra la corrupción.