Imágenes de la isla de San Martín han recorrido el mundo tras el paso del Huracán Irma, mostrando un panorama de devastación total. Lo que hasta hace pocos días era considerado un paraíso turístico del Caribe quedó reducido a escombros, con viviendas destruidas, hoteles colapsados y calles intransitables. Las fotografías y videos difundidos por agencias internacionales reflejan la magnitud del desastre y el impacto humano del fenómeno, catalogado como uno de los más poderosos registrados en el Atlántico.
El huracán golpeó la isla con vientos superiores a los 290 kilómetros por hora, provocando la destrucción de gran parte de su infraestructura crítica. El aeropuerto internacional, puertos, hospitales y redes eléctricas quedaron severamente dañados, dificultando las labores de rescate y asistencia. Autoridades locales reportaron escasez de agua potable, alimentos y medicinas, mientras miles de personas permanecen sin techo. La comunidad internacional activó puentes aéreos y marítimos para enviar ayuda humanitaria, aunque el acceso limitado ha ralentizado la respuesta inicial.
La tragedia en San Martín se ha convertido en un símbolo del poder destructivo de Irma y de la vulnerabilidad de los territorios insulares frente a fenómenos extremos. Expertos advierten que la reconstrucción tomará años y requerirá apoyo sostenido, no solo para restablecer el turismo —principal motor económico— sino para garantizar condiciones de vida dignas a la población afectada. Mientras tanto, las autoridades mantienen el llamado a la solidaridad internacional y a la coordinación regional para enfrentar las consecuencias inmediatas y futuras de este desastre natural. Las imágenes que hoy dan la vuelta al mundo dejan una advertencia clara: la fuerza de la naturaleza puede transformar en horas un paraíso en un infierno.