Las labores de rescate continúan de forma ininterrumpida entre escombros, concreto y madera en la zona afectada por el terremoto. Grúas, carpinteros especializados, rescatistas de la Marina y los llamados “topos” trabajan con extrema precisión para liberar puntos de acceso, aunque el peso de la estructura colapsada sigue siendo el mayor obstáculo.
Autoridades confirmaron que existe coordinación entre Policía Federal, Ejército, Marina y equipos civiles, apoyados por binomios caninos y tecnología térmica. El objetivo principal es localizar con vida a las posibles víctimas, mientras rescatistas exhaustos permanecen en el lugar desde el primer momento, recibiendo solo atención médica por heridas menores.
El testimonio de sobrevivientes refleja el impacto emocional del sismo, especialmente en niños y familias. El miedo, la confusión y la incertidumbre marcaron las horas posteriores, mientras padres y madres enfrentaban la angustia de no saber si sus hijos estaban a salvo. La solidaridad ciudadana y el esfuerzo colectivo se mantienen como la principal esperanza.