En el programa Enfoque Matinal se analizó con preocupación el caso de una joven venezolana presuntamente víctima de agresión sexual múltiple en Santiago, un hecho que, según los panelistas, refleja un nivel alarmante de degradación social. El comentario central advirtió que cuando una sociedad llega al punto en que una mujer es sometida por ocho hombres, se entra en una fase de barbarie que no puede relativizarse ni minimizarse. Los comunicadores cuestionaron la escasa atención pública al caso y señalaron que la condición de migrante de la víctima podría estar influyendo en la falta de indignación colectiva.
Durante el análisis se establecieron paralelismos con casos internacionales, como el ocurrido en India y el de La Manada en España, donde la justicia y la opinión pública terminaron revictimizando a las afectadas. En ese contexto, se criticó la estrategia de la defensa de algunos imputados en Santiago, que habría intentado desacreditar a la joven alegando consentimiento o vinculándola al trabajo sexual. El panel fue enfático al recordar que ninguna mujer pierde derechos por su condición social o laboral y que cualquier acto sexual sin consentimiento constituye violación, incluso dentro de relaciones de pareja o acuerdos previos que hayan sido revocados.
El programa también abordó la vulnerabilidad particular de mujeres migrantes frente a redes de trata y explotación, señalando que en República Dominicana existen estructuras que se aprovechan de la crisis venezolana. Se expusieron testimonios y antecedentes que evidencian amenazas, control de documentos y miedo a denunciar, factores que explican por qué muchas víctimas retiran querellas. Los comentaristas subrayaron el rol de los medios como agentes de educación y fiscalización social, advirtiendo que normalizar discursos que culpan a las víctimas solo perpetúa la impunidad. El llamado final fue a asumir este caso como un problema estructural de derechos humanos y no como un hecho aislado.