En los últimos días, el comunicador Brea Frank cuestionó con firmeza la tendencia de algunos sectores a emitir juicios categóricos sobre la supuesta baja en la carrera de Romeo Santos sin presentar argumentos sólidos. Según expuso, resulta preocupante que ciertos opinadores califiquen el momento artístico del cantante basándose únicamente en percepciones y comparaciones superficiales, ignorando el contexto de la industria musical actual. Para Frank, afirmar que el intérprete “no está pegado” desconoce no solo su trayectoria, sino también las transformaciones profundas que ha experimentado el mercado en la última década.
Romeo Santos, exlíder de Aventura, consolidó una carrera en solitario desde 2011 con producciones como “Fórmula, Vol. 1” y “Fórmula, Vol. 2”, además del álbum “Golden” en 2017. A lo largo de estos años ha acumulado giras multitudinarias, colaboraciones internacionales y nominaciones a premios de alto perfil. Sin embargo, su evolución coincidió con el auge del reguetón y el Latin trap, géneros que modificaron los patrones de consumo, especialmente tras la expansión de plataformas digitales como Spotify. La aparición de figuras como Ozuna, Bad Bunny o Anuel AA redefinió las tendencias y diversificó la competencia en el mercado latino.
En ese escenario, la bachata —género que Santos lidera— no cuenta con la misma red de colaboraciones constantes que caracteriza al reguetón. Aun así, el artista ha logrado mantenerse vigente, incluso posicionándose en listados como Billboard con colaboraciones estratégicas. Para Brea Frank, estos resultados desmienten cualquier narrativa de declive. Más que una caída, sostiene, se trata de una adaptación a un entorno musical cada vez más competitivo y dominado por nuevas corrientes sonoras.