El motoconchista que se volvió viral tras pedir matrimonio a su novia en pleno centro comercial rompió el silencio. En una entrevista concedida al comunicador Luinny Corporán para su programa de YouTube, el joven explicó las razones detrás del gesto que generó debate en redes sociales. Aclaró que no actuó con intención de provocar ni incomodar, sino movido por una emoción genuina. Según relató, el lugar de trabajo de su pareja representaba esfuerzo compartido, sacrificio y sueños en construcción. Por eso entendió que era el escenario correcto para una propuesta honesta, directa y pública.

Durante la conversación, el protagonista fue enfático al afirmar que no existe una norma que prohíba pedir matrimonio en espacios públicos. Reconoció que el centro comercial estaba lleno de personas, pero sostuvo que asumió el riesgo con respeto. Indicó que su novia reaccionó de manera espontánea y consciente, sin presiones externas. También señaló que muchas críticas parten de prejuicios sociales hacia oficios humildes. Para él, el amor no se mide por el lugar ni por la posición económica, sino por la valentía de expresar un compromiso real.

Finalmente, el motoconchista defendió su derecho a vivir un momento íntimo a la vista de todos, siempre que exista consentimiento. Expresó que jamás imaginó la magnitud del video ni su alcance mediático. Agradeció el apoyo recibido y aseguró que seguirá trabajando con dignidad. La entrevista cerró con un llamado a la empatía y al respeto, recordando que detrás de cada viral hay personas reales. El caso reabre el debate sobre romanticismo, espacios laborales y los límites entre lo público y lo privado en la era digital dominicana. Especialistas en comunicación advierten que estos episodios exigen criterios claros, educación emocional y normas internas, evitando juicios clasistas que profundicen divisiones sociales y estigmas cotidianos innecesarios dentro de contextos urbanos contemporáneos actuales.