Puerto Príncipe. – El Consejo Presidencial de Transición de Haití anunció la suspensión de las elecciones presidenciales que estaban pautadas para el 15 de noviembre, una decisión que ha sorprendido incluso a la población haitiana, que desconocía los detalles del proceso electoral. La nueva fecha tentativa ha sido movida para febrero de 2026, lo que prolonga aún más la crisis política que vive el país caribeño.

El aplazamiento se produce en medio de una profunda inseguridad y control territorial de bandas armadas, que dominan amplias zonas de Puerto Príncipe y otras ciudades. Diversos analistas califican la decisión como inevitable, señalando que no existen condiciones mínimas de seguridad, registro civil ni logística electoral para celebrar comicios libres y transparentes.

Organismos internacionales como la OEA y la ONU han insistido en que antes de cualquier elección, Haití necesita una pacificación interna y la presencia efectiva de fuerzas de seguridad internacionales. Sin embargo, el despliegue de la misión multinacional aprobada por Naciones Unidas, liderada por Kenia, aún no se ha concretado y podría retrasarse hasta principios de 2025.

Mientras tanto, la comunidad internacional observa con creciente preocupación la situación haitiana, en la que líderes de pandillas como Jimmy “Barbecue” Chérizier mantienen un control de facto sobre sectores clave de la capital. Expertos advierten que, sin una intervención efectiva y una reconstrucción institucional, el país se encamina hacia un colapso total del Estado.

El anuncio ha generado críticas tanto dentro como fuera de Haití, ya que muchos consideran que el Consejo Presidencial actúa sin un plan claro y sin comunicación con la población. Sectores de la sociedad civil expresaron frustración por el retraso indefinido del proceso democrático, acusando al liderazgo transitorio de “mantener al país en una parálisis institucional mientras las bandas imponen su ley en las calles”.

Por su parte, diplomáticos de países vecinos, incluyendo República Dominicana, han reiterado su preocupación por la inestabilidad continua y los efectos colaterales que esto genera en toda la región. En tanto, organismos de derechos humanos alertan que cada mes sin elecciones agrava la crisis humanitaria, con millones de haitianos desplazados, falta de alimentos y un sistema de salud colapsado por completo.