La comunicadora Noelia Hazim advirtió que “el problema comienza con la música… se ha normalizado el chapeo, el dinero fácil y la infidelidad”, al participar en un panel del espacio Faia Media donde se debatió la creciente normalización de la violencia en la sociedad dominicana y el papel que juegan los medios de comunicación, la música urbana y el Estado.

Durante la discusión, los panelistas reflexionaron sobre la pérdida de sensibilidad social frente a hechos de barbarie, como asesinatos y accidentes graves, que hoy se consumen como contenido cotidiano en redes sociales. Señalaron que gran parte de los noticieros y plataformas digitales priorizan imágenes sangrientas y el “chisme” para captar visualizaciones, lo que termina banalizando la violencia y convirtiéndola en un espectáculo.

En el debate se destacó que la violencia no se limita a los golpes o la sangre. Los participantes alertaron sobre formas de violencia “invisible” que se han vuelto comunes: el maltrato verbal, el irrespeto a las leyes de tránsito, la falta de educación cívica y la cosificación de la mujer, prácticas que —según indicaron— van moldeando una cultura de irrespeto en distintos niveles de la vida social.

Críticas a letras urbanas y la “doble moral”

Los panelistas cuestionaron que parte de la música urbana promueva antivalores como el dinero fácil, el consumo de drogas y la exaltación de estilos de vida vinculados al narcotráfico. En ese contexto, se señaló la incoherencia de algunos artistas que se muestran religiosos o protegen a sus propios hijos del contenido que producen, mientras comercializan mensajes violentos o sexualizados para el público masivo.

También se abrió un debate sobre el éxito en la industria del entretenimiento y los reconocimientos a figuras populares. Los comunicadores plantearon si debe premiarse a exponentes que, aunque exitosos en audiencia, reproducen narrativas que normalizan la violencia y la cosificación, cuestionando el criterio cultural detrás de ciertos galardones.

Estado, familia y educación: responsabilidades compartidas Desde el panel se afirmó que el Estado dominicano no ha logrado ofrecer un contrapeso cultural sólido frente al consumo masivo de contenidos que promueven antivalores, al tiempo que se invierten recursos en publicidad oficial que no cumple una función educativa. No obstante, otros participantes recordaron que la responsabilidad no recae únicamente en el Gobierno y que la formación en valores comienza en el hogar.

En ese punto, se reconoció que en muchos sectores los padres pasan gran parte del tiempo fuera de casa por razones laborales, por lo que la escuela debería fungir como un “segundo hogar” para la formación ética y ciudadana. Además, se denunció el abandono de barrios populares como La Zurza o Capotillo, donde la falta de escuelas vocacionales de arte y deporte limita alternativas positivas para los jóvenes.

Llamado a la prevención y a una política cultural integral

Los panelistas coincidieron en que la sociedad dominicana debe dejar de actuar de forma reactiva y apostar por la prevención. Propusieron una mayor coordinación entre los ministerios de Educación, Cultura y Deportes para ofrecer opciones que ocupen de manera productiva el tiempo de ocio de los jóvenes.

La conclusión del debate apuntó a que la cultura de la violencia no se combate solo con sanciones, sino con educación sostenida y la siembra de nuevos valores de respeto hacia la vida y hacia la mujer, un reto que —según expresaron— compete tanto al Estado como a los medios, la industria cultural y las familias.