En el programa radial Buscando Sonido, conducido por Robert Sánchez, se analizó la decisión de Raymond Pozo y Miguel Céspedes de impedir que su nuevo espacio televisivo, Las casas de veraneo, sea subido a páginas y cuentas de difusión en redes sociales. La medida incluye portales ampliamente consumidos como Cachicha, lo que generó debate sobre la pertinencia de limitar la circulación digital del contenido en un contexto donde las audiencias migran aceleradamente a plataformas sociales.

Sánchez reconoció el talento y la trayectoria de Raymond y Miguel, aunque señaló que el programa es “bueno, no excelente”, y advirtió sobre una política administrativa que, a su juicio, podría resultar contraproducente. Explicó que históricamente los comediantes mantuvieron acuerdos de comunicación con medios que amplifican contenidos en redes, favoreciendo alcance y conversación. Al bloquear esa difusión, dijo, se reduce la visibilidad orgánica. Como ejemplo, citó la escasa respuesta del público cuando se consultó al aire por el programa: “nadie llamó”, interpretándolo como un síntoma de desconexión con hábitos de consumo actuales, donde la televisión lineal pierde terreno frente a clips y resúmenes digitales.

El comunicador recomendó una ruta gradual: antes de restringir terceros, construir una plataforma propia sólida en redes sociales que capitalice audiencias y monetización. De lo contrario, advirtió, la decisión podría tener un costo alto en posicionamiento y recordación. El análisis concluyó que proteger derechos y control de contenidos es legítimo, pero requiere estrategia alineada con el ecosistema digital. En una industria donde el alcance define relevancia, equilibrar control y difusión se vuelve clave para sostener impacto y conversación.