La periodista Nuria Piera informó nuevos hallazgos en el caso que involucra al exdiácono Francisco Occi, vinculado a redes de abuso sexual infantil y al exnuncio apostólico Joseph Wesołowski. Las investigaciones señalan que Occi, pese a cumplir condena en el sistema penitenciario tradicional, mantiene actividad en redes sociales, donde crea perfiles, publica imágenes y establece contacto con terceros. Este hecho reaviva la preocupación por las debilidades estructurales del viejo modelo carcelario y su incapacidad para impedir el acceso a dispositivos electrónicos por parte de reclusos.
El historial delictivo de Occi muestra reincidencia. Fue apresado en dos ocasiones por hechos relacionados con la captación y el abuso de menores, incluyendo un caso detectado por agentes de Politur en las inmediaciones del monumento a Montesinos. Tras acuerdos judiciales y reducciones de condena, volvió a enfrentar procesos que culminaron con su reclusión en La Victoria. Testimonios y documentos judiciales refieren confesiones previas y restricciones que, según denuncias, no se han cumplido de forma efectiva, permitiendo conductas de riesgo incluso desde prisión.
Especialistas advierten que el uso de redes sociales por agresores sexuales constituye una amenaza directa para niños y adolescentes, al facilitar la seducción y la captación. El caso expone una falla sistémica: cárceles permeables, controles insuficientes y un entorno digital sin barreras efectivas. Las autoridades enfrentan el desafío de cerrar estas brechas con controles tecnológicos, sanciones internas y monitoreo permanente. Mientras tanto, se exhorta a madres y padres a extremar la supervisión del uso de redes por parte de menores. El llamado final es claro: sin medidas firmes y sostenidas, la protección de la niñez seguirá comprometida y la reincidencia encontrará terreno fértil.