El expresidente del Colegio Médico Dominicano (CMD), Wilson Roa, y el doctor Clemente Terrero rechazaron la manera en que fue destituido el director del Hospital Salvador B. Gautier, Armando José Holguín Núñez, tras una decisión del director del Servicio Nacional de Salud (SNS), Julio Landrón, la cual se produjo luego de una supervisión realizada en el centro de salud.

Aunque ambos galenos reconocieron que el titular del SNS tiene la facultad legal para remover a funcionarios bajo su dependencia, cuestionaron el tono y la forma en que se ejecutó la cancelación, calificándola de denigrante, humillante y carente de profesionalismo. A su juicio, las correcciones administrativas deben hacerse dentro de los canales institucionales y con el debido respeto a la dignidad del personal, sin exposiciones públicas que, según dijeron, afectan la imagen del profesional destituido y del propio sistema de salud.

Los médicos recordaron que el nombramiento de Holguín Núñez tuvo un carácter político y no se produjo mediante el mecanismo tradicional de una Asamblea Hospitalaria, por lo que —según explicaron— quienes lo designaron también tienen la potestad de removerlo del cargo. Sin embargo, subrayaron que la autoridad no justifica el uso de métodos que consideraron autoritarios o irrespetuosos, especialmente en un sector tan sensible como el sanitario, donde la estabilidad gerencial y el respeto entre autoridades y personal médico inciden directamente en la calidad de la atención a los pacientes.

Roa y Terrero advirtieron que este tipo de actuaciones pueden generar tensiones innecesarias dentro de los hospitales, afectar el clima laboral del personal médico, de enfermería y administrativo, y provocar desmotivación en quienes trabajan en condiciones ya marcadas por la escasez de recursos, la sobrecarga de pacientes y problemas de seguridad. Señalaron que los conflictos internos terminan impactando de manera indirecta en los usuarios del sistema público de salud.

Finalmente, los dirigentes médicos hicieron un llamado al director del SNS para que revise su forma de manejar los procesos disciplinarios y administrativos, y apueste por el diálogo, el respeto institucional y la construcción de consensos. Consideraron que, en lugar de confrontaciones públicas, el país necesita una gestión sanitaria firme pero humana, capaz de corregir fallas sin deteriorar la cohesión del sistema hospitalario ni la confianza del personal que sostiene los servicios de salud en los hospitales públicos.