El programa Me Gusta de Noche, conducido por Jhoel López, generó controversia tras la difusión de una “broma pensada” que provocó un momento de pánico en la comunicadora Sandra Berrocal. En el segmento, se simuló una situación de atraco durante una supuesta reunión laboral, lo que llevó a la presentadora a reaccionar con evidente tensión ante lo que parecía un escenario real de peligro.
La dinámica, presentada como una cámara oculta, involucró la participación de actores y colaboradores del programa, quienes recrearon un ambiente controlado con el objetivo de sorprender a la víctima. Sin embargo, la intensidad del momento y la naturaleza del hecho simulado han generado debate sobre los límites del entretenimiento, especialmente cuando se trata de situaciones que pueden afectar emocionalmente a los participantes.
El caso ha reavivado discusiones sobre la ética en la televisión y el uso de este tipo de contenidos para generar audiencia. Algunos sectores consideran que estas prácticas deben revisarse para evitar riesgos psicológicos, mientras otros defienden su valor como formato humorístico tradicional. La reacción del público en redes sociales ha sido dividida, reflejando distintas posturas sobre el equilibrio entre entretenimiento y responsabilidad en los medios.