En un reportaje emitido en el programa Nuria Investigación Periodística, se volvió a poner en evidencia el colapso progresivo del sistema de salud pública, esta vez a raíz de la muerte de 14 recién nacidos en la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia. El informe destacó el estado calamitoso de múltiples centros hospitalarios del país, con áreas quirúrgicas paralizadas, servicios esenciales fuera de funcionamiento y condiciones que no garantizan ni higiene básica. A esto se suman instalaciones en remodelación por años, pagos millonarios por obras inconclusas y la ausencia de una respuesta clara por parte de las autoridades responsables.
La investigación mostró casos concretos como el Hospital Luis E. Bogaert, intervenido hace más de tres años sin concluir, donde las áreas operativas funcionan entre filtraciones, baños inhabitables, acumulación de basura y equipos obsoletos de hasta 20 años. El centro solo ofrece servicios para adultos, ya que pediatría y maternidad fueron trasladadas por los riesgos que representan las instalaciones actuales. A pesar de promesas de entrega, el personal continúa trabajando con recursos insuficientes y en un entorno que, lejos de sanar, pone en riesgo la salud de los pacientes.
El panorama se agrava en el Hospital Infantil Arturo Grullón de Santiago, donde tres de sus cinco quirófanos están fuera de servicio. De los dos restantes, uno funciona a medias por fallas en máquinas de anestesia, falta de agua y presencia de plagas. Las enfermeras han debido recurrir a medidas improvisadas, como echar jabón en polvo para contrarrestar insectos previo a una cirugía. Esta situación ha reducido radicalmente las intervenciones pediátricas, dejando sin atención quirúrgica electiva a más de 14 provincias que dependen de este centro. Según el personal médico, los niños simplemente “no tienen dónde ser operados”, reflejando un sistema que, como señaló el reportaje, se encuentra al borde del colapso funcional.