Una semana marcada por hechos sangrientos y alta tensión social quedó documentada en un amplio recorrido periodístico encabezado por Franklin Guerrero, presentado en el espacio de Nuria Piera. El trabajo inició con el entierro de dos jóvenes señalados como presuntos asesinos de policías, realizado de manera simultánea en el cementerio Cristo Redentor. El ambiente estuvo cargado de dolor, caos y fuerte presencia policial, reflejando una realidad cruda donde la violencia golpea tanto a familias de agentes como a hogares de barrios empobrecidos. La escena dejó al descubierto el contraste entre el duelo oficial y el luto marginal, en un contexto donde la criminalidad sigue cobrando vidas jóvenes.

La cobertura continuó en San Francisco de Macorís, epicentro de la angustiosa búsqueda de la adolescente Emely Peguero. Durante horas, periodistas, autoridades y comunitarios recorrieron puentes, ríos, vertederos y cuarteles, mientras crecía la presión social por respuestas. Las protestas, los rumores y las contradicciones oficiales aumentaron la tensión en un pueblo movilizado por la indignación. El traslado nocturno de los principales implicados, a alta velocidad y bajo estrictas medidas de seguridad, evidenció un manejo institucional que generó críticas y desconfianza, mientras la familia de la víctima esperaba justicia en medio del dolor.

El cierre de la semana llevó al ámbito político con la juramentación del Comité de Ética de la Presidencia, encabezada por el mandatario en un acto multitudinario. Más de mil funcionarios fueron convocados bajo el discurso de transparencia y uso correcto de los fondos públicos, en una actividad organizada por la Presidencia de la República Dominicana. Sin embargo, el contraste entre los discursos institucionales y la violencia vivida en calles y cementerios dejó una pregunta abierta: si estas promesas de ética y control se traducirán en mayor inversión social y en una respuesta efectiva ante la inseguridad que mantiene al país en vilo.