El comunicador Felipe Romero Sánchez consideró que los políticos dominicanos deben apostar a la unidad nacional para garantizar el crecimiento económico del país ante los posibles efectos de la crisis en el Medio Oriente. Durante un análisis, el comentarista sostuvo que tanto el gobierno como los partidos de oposición deben dejar a un lado la propaganda política y sentarse junto a especialistas para diseñar estrategias que permitan enfrentar posibles escenarios económicos adversos.

Romero señaló que el liderazgo de este proceso debe recaer en el presidente de la República, quien, según dijo, debe encabezar un diálogo sincero que prepare a la población ante los posibles impactos de una crisis internacional. A su juicio, la coordinación entre los distintos sectores es clave para proteger la estabilidad económica del país.

El analista explicó que la República Dominicana posee una matriz energética diversificada compuesta principalmente por gas natural, carbón, energías renovables y fuel oil, pero advirtió que el país depende en gran medida de la importación de combustibles. Indicó que el consumo nacional ronda entre 149,000 y 150,000 barriles diarios de petróleo, y que cada aumento de un dólar en el precio del barril implica un costo adicional de unos 70 millones de dólares anuales.

Asimismo, advirtió que si el conflicto internacional se prolonga, el precio del petróleo podría subir desde los actuales niveles hasta un rango de entre 100 y 110 dólares por barril, lo que provocaría aumentos en el gas doméstico, el transporte de carga, el transporte de pasajeros y los productos de la canasta básica. También cuestionó si el Estado podrá mantener los subsidios a los combustibles, que actualmente representan una inversión de alrededor de 150 mil millones de pesos.

Romero planteó la necesidad de diseñar estrategias para enfrentar escenarios de corto, mediano y largo plazo, incluyendo medidas ante la volatilidad de los precios, ajustes si el petróleo se mantiene entre 80 y 90 dólares, y planes de contingencia en caso de que el conflicto internacional afecte rutas estratégicas de suministro energético.