En el programa radial Buscando Sonido, conducido por Robert Sánchez, se generó un amplio debate en torno al uso de apodos artísticos dentro de la música dominicana, particularmente en la bachata. La conversación partió de una práctica histórica en el género, donde figuras emblemáticas han sido identificadas por sobrenombres que funcionan como marcas culturales. Ejemplos como El Mayimbe, asociado a Fernando Villalona, o El Rey Supremo, ligado a Luis Vargas, sirvieron de contexto para analizar la relevancia simbólica y comercial de estos títulos.
El foco del debate se centró en el uso del título “El Príncipe de la Bachata”, tradicionalmente vinculado a Frank Reyes, y su coexistencia con la imagen artística de Prince Royce, quien se ha posicionado internacionalmente como una figura clave de la bachata moderna. Durante el programa se planteó que, aunque Frank Reyes adoptó el apodo con anterioridad y posee una trayectoria más extensa en el género tradicional, Prince Royce representa una generación distinta, asociada a la bachata joven y fusionada. Esta dualidad generacional fue señalada como un factor determinante para entender el uso compartido —y no necesariamente excluyente— del término “príncipe”.
Las opiniones en cabina y entre la audiencia estuvieron divididas. Algunos defendieron la primacía histórica de Frank Reyes, mientras otros destacaron la proyección global, el impacto comercial y la vigencia internacional de Prince Royce. También se subrayó que ambos artistas operan en mercados diferentes y responden a públicos distintos, por lo que la comparación directa puede resultar limitada. El debate concluyó resaltando la importancia de respetar las trayectorias consolidadas y comprender que los apodos artísticos, más allá de generar controversia, reflejan la evolución natural de un género que se reinventa sin perder sus raíces.