En un paraje selvático del Amazonas, la Policía de Colombia halló el cuerpo de Andrea Patricia, una adolescente de 15 años secuestrada durante seis meses. La menor había sido raptada por su propio novio con el objetivo de presionar a la familia para el pago de un rescate. La búsqueda, iniciada tras la denuncia presentada por la madre en febrero, se extendió por aire y tierra sin resultados hasta que una confesión permitió ubicar el sitio donde fue enterrada. Las autoridades confirmaron que la joven fue asesinada de manera brutal y sepultada en plena jungla.

La investigación estableció que, durante el cautiverio, la víctima fue retenida en una cueva improvisada, sometida a condiciones inhumanas y privada de alimento y agua por largos periodos. Los captores exigieron a los padres una suma de diez millones de pesos; al no recibir el dinero, decidieron acabar con su vida. El GAULA capturó a uno de los implicados, quien confesó con frialdad los hechos y condujo a los agentes hasta el lugar del entierro. Pruebas de ADN confirmaron la identidad del cuerpo, que será entregado a la familia para su sepultura.

Las autoridades informaron que el principal sospechoso, novio de la víctima, habría huido hacia Ecuador, por lo que se activaron mecanismos de cooperación internacional para su localización y captura. El caso ha generado profunda conmoción y reavivó el debate sobre la protección de menores, la prevención de la violencia de género y la persecución efectiva del secuestro extorsivo. La Policía reiteró su compromiso de llevar a todos los responsables ante la justicia y llamó a denunciar de inmediato cualquier señal de riesgo, subrayando que la coordinación oportuna puede salvar vidas y evitar tragedias de esta magnitud.