En el programa radial Buscando Sonido, conducido por Robert Sánchez, se comentó una curiosa iniciativa hotelera que ha generado sorpresa y debate entre oyentes. Se trata de un servicio poco convencional: el alquiler de peces para huéspedes que viajan solos y desean compañía durante su estadía. La idea, lejos de ser una broma, funciona desde hace años en un hotel cercano a un aeropuerto internacional y, según sus promotores, ha demostrado ser rentable.

El establecimiento, identificado como Hotel Charlois Airport, ofrece a sus clientes la posibilidad de alojarse con un pequeño acuario en la habitación por un costo aproximado de cuatro dólares por noche. El concepto parte de la premisa de que los peces generan tranquilidad, reducen el estrés y brindan una sensación de acompañamiento a personas que viajan sin pareja o que pasan largas horas solas. De acuerdo con la información comentada en el programa, algunos huéspedes valoran la experiencia como una forma sencilla de bienestar emocional.

Durante la conversación radial, los panelistas reconocieron que la propuesta puede no ser atractiva para todos, ya que depende en gran medida de la personalidad del huésped. Mientras algunos disfrutan observar los colores y movimientos de los peces como una actividad relajante, otros consideran que no sustituye la interacción humana ni resulta especialmente atractiva. Sin embargo, el caso fue presentado como ejemplo de cómo la industria hotelera explora servicios alternativos para diferenciarse y responder a nuevas demandas, incluso apelando al vínculo entre personas y animales. La discusión concluyó destacando que, en un mercado competitivo, ideas inusuales como esta pueden convertirse en valor agregado, siempre que conecten con un segmento específico de clientes y se comuniquen con claridad.