Mario José Redondo Llenas salió este martes del Centro Correccional Najayo Hombres tras cumplir íntegramente la condena de 30 años que le fue impuesta en 1996 por el asesinato de su primo, el niño José Rafael Llenas Aybar, un hecho que conmocionó profundamente a la sociedad dominicana y marcó un antes y un después en la historia judicial del país.

El crimen ocurrió el 3 de mayo de 1996, cuando el menor de 12 años salió de su casa bajo el cuidado de su primo, Mario José Redondo Llenas, quien, junto a Juan Manuel Moliné Rodríguez, ejecutó un plan que terminó en uno de los homicidios más brutales registrados en República Dominicana. La víctima fue atada, trasladada en el baúl de un vehículo y asesinada con 34 puñaladas antes de ser abandonada en las aguas del arroyo Lebrón, en Pedro Brand.

El caso generó indignación nacional no solo por la violencia del acto, sino por la traición familiar y la frialdad mostrada por los responsables, quienes incluso participaron en la búsqueda del menor y en sus honras fúnebres. Las investigaciones se extendieron durante años y culminaron con condenas de 30 años para Redondo Llenas y 20 años para Moliné Rodríguez, quien cumplió su pena en 2016.

El hallazgo del cuerpo el 4 de mayo de 1996, junto a evidencias clave como un papel con un número telefónico vinculado a los implicados, permitió a las autoridades esclarecer el crimen. Evaluaciones psicológicas realizadas durante el proceso calificaron a los responsables con perfil antisocial, destacando la ausencia de empatía ante los hechos.

La liberación de Redondo Llenas reaviva en la memoria colectiva uno de los episodios más dolorosos y perturbadores de la historia reciente dominicana, generando nuevas reacciones en la opinión pública sobre justicia, castigo y reinserción social.