La hija del fallecido actor Paul Walker volvió a colocar su nombre en el centro de la atención mediática tras confirmarse un acuerdo millonario con la reconocida marca automotriz Porsche. El caso se remonta al trágico accidente ocurrido el 30 de noviembre de 2013, cuando el protagonista de la saga Fast and Furious perdió la vida al viajar como pasajero en un Porsche Carrera GT que se estrelló contra una hilera de árboles en California. El vehículo era conducido por su amigo Roger Rodas, quien también falleció de manera instantánea.

Años después del suceso, Meadow Walker, hija del actor, interpuso una demanda por homicidio culposo contra el fabricante alemán. En el documento legal se alegaba que el automóvil presentaba defectos de fábrica que comprometían la seguridad del vehículo, incluyendo inestabilidad y fallas estructurales. Según informaciones divulgadas por medios especializados, la joven sostuvo que estos elementos influyeron directamente en la gravedad del accidente, más allá de las condiciones de conducción.

De acuerdo con documentos obtenidos por E! News, la demanda fue resuelta el 16 de octubre mediante un acuerdo confidencial entre Meadow Walker y Porsche. Previamente, la heredera del actor ya había alcanzado un pacto con los herederos de Roger Rodas, mediante el cual recibió más de diez millones de dólares. Aunque no se revelaron los detalles económicos del acuerdo con la automotriz, el caso reabrió el debate entre expertos y fanáticos sobre si la tragedia fue consecuencia de un defecto de fábrica o del exceso de velocidad. El desenlace legal marcó un cierre parcial para la familia Walker, mientras el legado del actor continúa vigente en la industria cinematográfica y en la memoria del público que lo convirtió en una figura emblemática del cine de acción.