El presidente de Rusia, Vladimir Putin, advirtió que si la guerra en Medio Oriente continúa intensificándose, los precios del petróleo podrían dispararse de forma significativa en los próximos meses, lo que generaría fuertes impactos en la economía mundial.

El mandatario hizo la advertencia durante una reunión celebrada el 9 de marzo en el Kremlin sobre la situación del mercado energético global, en medio de crecientes tensiones entre Estados Unidos, Israel y Irán.

Putin explicó que cerca de un tercio de las exportaciones mundiales de petróleo transportadas por mar pasan por el estratégico Estrecho de Ormuz, lo que equivale a unos 14 millones de barriles diarios. Según el mandatario, alrededor del 80 % de ese crudo se dirige a países de Asia y el Pacífico.

Sin embargo, señaló que actualmente esta ruta está prácticamente cerrada, luego de que el tráfico marítimo disminuyera cerca de un 80 % la semana pasada tras una operación militar lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, que provocó ataques de represalia por parte de Teherán.

El líder ruso afirmó que la producción de petróleo que depende de ese estrecho corre el riesgo de detenerse completamente en el próximo mes y que ya se observan señales de disminución en la producción. Indicó que restablecer la actividad podría tardar semanas o incluso meses, lo que podría generar serias interrupciones en el suministro energético global.

Putin también destacó que los precios internacionales del petróleo ya han comenzado a subir, registrando un incremento superior al 30 % en la última semana. A su juicio, estas interrupciones en el suministro están presionando la inflación mundial y reduciendo la producción industrial en varios países.

El mandatario advirtió que el mundo podría enfrentarse a una “nueva realidad de precios”, la cual calificó como inevitable si el conflicto se prolonga. En ese contexto, subrayó que Rusia continúa siendo uno de los principales proveedores de energía del mundo y aseguró que el país seguirá monitoreando la situación para proteger la estabilidad del mercado energético internacional.