El líder supremo de Irán, ayatolá Alí Jameneí, falleció el sábado a los 86 años en medio de una ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, según confirmaron medios estatales de la República Islámica.
El anuncio inicial fue realizado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a través de su red social Truth Social, donde afirmó que el dirigente iraní había muerto durante los ataques. Posteriormente, autoridades iraníes confirmaron el fallecimiento del líder religioso y político que durante más de tres décadas encabezó el sistema de gobierno de Irán.
Jameneí dirigió la República Islámica desde 1989, consolidando la influencia regional de Irán y manteniendo una firme postura contra Estados Unidos e Israel, al tiempo que reforzó el poder del Estado frente a la disidencia interna.
Su muerte se produjo en medio de una amplia operación militar en la que fuerzas estadounidenses e israelíes atacaron objetivos estratégicos en Irán, en un contexto de creciente tensión por el programa nuclear iraní y el desarrollo de misiles balísticos.
En las semanas previas a la ofensiva, Washington había incrementado su presencia militar en Medio Oriente y exigido a Teherán detener su programa nuclear y aceptar nuevas restricciones armamentísticas. Tras iniciarse los ataques, Trump instó públicamente al pueblo iraní a impulsar cambios políticos en su país.
La muerte de Jameneí abre un escenario de incertidumbre política en Irán y podría marcar un punto de inflexión en el equilibrio geopolítico de Medio Oriente, mientras la comunidad internacional observa con preocupación la evolución del conflicto.