El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, supervisó un ejercicio militar de gran escala que incluyó la presentación de un nuevo tanque de batalla, considerado pieza clave dentro de los esfuerzos de modernización armamentística del país.

Las maniobras se llevaron a cabo en la Base de Entrenamiento n.º 60 de Pyongyang, donde unidades blindadas ejecutaron simulaciones de combate que incluyeron el disparo de misiles antitanque y operaciones coordinadas con tropas de retaguardia.

De acuerdo con la Agencia Central de Noticias de Corea, durante el ejercicio también se realizaron simulacros de defensa ante ataques de drones y helicópteros enemigos, con el objetivo de despejar el avance de la infantería y garantizar la movilidad de los tanques en el campo de batalla.

Durante la supervisión, Kim Jong-un destacó los avances en la industria militar del país, afirmando que han logrado “grandes éxitos” en la fabricación de tanques. Asimismo, aseguró que el nuevo modelo presentado posee una capacidad de autodefensa superior a cualquier otro sistema blindado en el mundo.

Estas maniobras forman parte de la estrategia del régimen norcoreano para fortalecer su capacidad militar y consolidar su poder disuasivo en medio de las tensiones regionales.