La crisis de seguridad en Haití ha alcanzado niveles alarmantes, luego de que la Organización de las Naciones Unidas revelara que más de 5,000 personas han muerto en un periodo de apenas nueve meses, producto de la violencia ejercida por bandas armadas que operan en el país. El informe, citado en el programa Hoy Mismo Matinal, también detalla miles de heridos, evidenciando el colapso del orden público.

Según los datos, entre marzo de 2025 y enero de 2026, las pandillas han intensificado sus acciones, dejando un saldo devastador que incluye más de 2,600 heridos. La situación se produce en medio de cuestionamientos a la comunidad internacional, señalada por su manejo histórico del conflicto y su respuesta tardía ante el deterioro de la seguridad en la nación caribeña.

Ante este escenario, se prevé el despliegue de una nueva misión internacional autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU, con la participación de países africanos como Chad, que junto a otras naciones aportarían entre 4,000 y 4,500 soldados. A diferencia de intervenciones anteriores, esta fuerza tendrá un mandato más directo: enfrentar a las bandas armadas y no solo resguardar puntos estratégicos.

En el plano regional, la República Dominicana juega un papel clave como apoyo logístico y de tránsito para asistencia médica del personal internacional, al tiempo que mantiene una estricta vigilancia en la frontera ante posibles efectos colaterales de la crisis haitiana.

Otro elemento que ha generado inquietud es la desaparición del foco mediático del líder pandillero Jimmy Chérizier, conocido como “Barbecue”, de quien no se tienen reportes recientes, lo que alimenta la incertidumbre sobre el control real de las estructuras criminales en el país.

Mientras la comunidad internacional se prepara para una nueva intervención, crece la expectativa sobre si esta misión logrará contener la violencia o si Haití continuará sumido en una crisis que ya muchos califican como fuera de control.