La fuerza internacional antipandillas que enfrentará la violencia armada en Haití comenzará su despliegue el próximo 1 de abril, según el cronograma establecido por la Organización de las Naciones Unidas.

La información fue ofrecida por el canciller de la República Dominicana, Roberto Álvarez, tras sostener una reunión en Dajabón con representantes diplomáticos de Estados Unidos.

De acuerdo con el funcionario, uno de los primeros batallones que participará en la operación estará conformado por tropas provenientes de Chad, cuyos soldados reciben actualmente entrenamiento en territorio estadounidense antes de su despliegue en Haití.

La misión internacional, aprobada mediante la Resolución 2793 del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, podría alcanzar un total de 5,500 efectivos, con el objetivo de hacer frente a la creciente violencia de las bandas armadas en el país vecino.

Álvarez explicó además que las fuerzas de Kenia, que actualmente participan en labores de seguridad en Haití, se retirarán de manera gradual, permitiendo que la nueva estructura internacional asuma progresivamente las operaciones en el terreno.

El canciller indicó que las autoridades dominicanas recibieron un informe detallado por parte de funcionarios estadounidenses sobre el avance de esta misión, que busca restablecer el orden y enfrentar la crisis de seguridad que afecta a Haití.

La situación actual de Haití está marcada por una profunda crisis de seguridad, donde bandas armadas controlan amplias zonas del país, especialmente en la capital, Puerto Príncipe. Estos grupos han incrementado los secuestros, asesinatos y enfrentamientos, generando un clima de violencia constante que limita la movilidad de la población y dificulta el acceso a servicios básicos como salud, alimentación y educación. La debilidad institucional y la falta de control efectivo del Estado han permitido que estas organizaciones criminales se fortalezcan.

A esta crisis se suma una grave situación humanitaria, con miles de personas desplazadas de sus hogares y niveles alarmantes de pobreza e inseguridad alimentaria. La inestabilidad política, la falta de liderazgo consolidado y la limitada capacidad de respuesta de las autoridades han agravado el panorama, llevando a la comunidad internacional, incluyendo la Organización de las Naciones Unidas, a impulsar intervenciones para intentar restablecer el orden y apoyar la recuperación del país.