El estado de Florida ejecutará este martes mediante inyección letal al condenado Michael King, quien se convierte en el cuarto recluso ejecutado en lo que va de 2026 en ese territorio, en medio de cuestionamientos por el ritmo acelerado de la pena capital.

King, de 54 años, fue condenado por el secuestro, violación y asesinato de Denise Amber Lee, un caso ocurrido en 2008 que conmocionó a la opinión pública estadounidense.

El crimen generó gran impacto debido a que la víctima logró comunicarse con el sistema de emergencias 911, al igual que otros ciudadanos, pero fallas en la coordinación impidieron una respuesta oportuna de las autoridades. A raíz de este hecho, el Congreso estatal aprobó la llamada “Acta de Amber Lee”, destinada a mejorar la capacitación de los operadores de emergencia.

La ejecución está programada para las seis de la tarde en la prisión estatal de Raiford, bajo la administración del gobernador Ron DeSantis, durante cuyo mandato se han llevado a cabo más de 30 ejecuciones desde 2019.

Organizaciones civiles han criticado el incremento en el número de ejecuciones, señalando que Estados Unidos enfrenta un repunte significativo en la aplicación de la pena de muerte, con Florida liderando las cifras a nivel nacional.

Según datos recientes, el estado ha ejecutado a cuatro de los siete reclusos condenados a muerte en lo que va de este año, tras registrar un récord de 19 ejecuciones en 2025, lo que representa más de un tercio del total nacional.

El caso vuelve a poner en el centro del debate la aplicación de la pena capital en el país, mientras sectores a favor y en contra cuestionan tanto su efectividad como sus implicaciones éticas.