El gobierno de Estados Unidos ha autorizado que un buque petrolero ruso, cargado de crudo, se dirija hacia Cuba, en una medida que marca un giro en la política de restricciones energéticas hacia la isla. La información, difundida por el diario The New York Times, señala que esta decisión se produce tras meses de bloqueo que han contribuido a agravar la crisis energética cubana.
El presidente Donald Trump confirmó la postura al indicar que no ve inconvenientes en que otros países suministren petróleo a Cuba. “Si un país quiere enviar petróleo ahora mismo, no tengo problema con eso”, expresó, restando importancia al impacto que podría tener este tipo de ayuda en la situación interna de la isla.
La medida representa una flexibilización puntual dentro del aislamiento petrolero impulsado por Washington, permitiendo el ingreso de recursos energéticos en un momento crítico para el sistema eléctrico cubano, afectado por apagones y escasez de combustible.
No obstante, Trump mantuvo su postura crítica hacia el gobierno cubano, al que calificó de “corrupto”, asegurando que el envío de un cargamento de petróleo no cambiará la situación estructural del país. Mientras tanto, el movimiento ha generado reacciones internacionales ante lo que podría interpretarse como un leve cambio en la política exterior estadounidense hacia Cuba.