El comunicador Dany Alcántara destacó con preocupación la llegada de buques de guerra de los Estados Unidos a la bahía de Puerto Príncipe, Haití, en medio de una profunda crisis política y una ofensiva internacional contra las pandillas que mantienen gran parte del control de ese país. La presencia de las embarcaciones, según la embajada estadounidense, forma parte de la Operación “Southern Spear”, un despliegue regional oficializado bajo la bandera de la lucha contra el narcotráfico en el Caribe.

En su comentario, Alcántara señaló que aunque la versión oficial habla de acciones frente al tráfico de drogas, “se acercan los días” y muchos analistas consideran que la movilización militar también está relacionada con la crisis interna de Haití, caracterizada por la expansión de pandillas y la debilidad de las instituciones estatales, lo que ha generado un ambiente de inseguridad que trasciende las fronteras de ese país caribeño.

Ofensiva internacional y contexto de violencia

La operación estadounidense involucra al destructor USS Stockdale, acompañado de las patrulleras de la Guardia Costera USCGC Stone y USCGC Diligence, y fue confirmada por la Embajada de Estados Unidos en Haití como parte del compromiso estratégico de Washington con la “seguridad, estabilidad y un futuro mejor para Haití”.

Aunque Estados Unidos ha explicado que el objetivo es combatir las redes de narcotráfico que operan en la región, panelistas vinculados al comentario de Alcántara indicaron que esta presencia podría estar alineada también con los esfuerzos de estabilización ante el aumento de violencia interna, así como los preparativos de una fuerza multinacional autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU para enfrentar a las pandillas armadas en Haití.

En paralelo al despliegue naval, la embajada estadounidense había emitido recientemente alertas por tiroteos en Puerto Príncipe y ataques sofisticados con drones contra líderes de pandillas, lo que evidencia el deterioro de la seguridad en la nación vecina. Alcántara y otros analistas atribuyen este enfoque internacionalizado a una preocupación creciente por cómo el vacío institucional ha permitido que grupos armados ganen terreno y operen con impunidad, afectando cada vez más la vida cotidiana de la población haitiana y la estabilidad regional.