Más de una decena de tiendas de origen chino, alrededor de 13 establecimientos, permanecen cerradas desde hace más de tres meses en distintas zonas del país, como parte de operativos realizados por el Ministerio de Vivienda y otras autoridades competentes, debido a incumplimientos de normas de construcción y seguridad, así como a situaciones irregulares con la Dirección General de Impuestos Internos (DGII).
La mayoría de los comercios clausurados se concentran en la avenida Duarte y la José Martí, en el Distrito Nacional, mientras que otros se ubican en la ciudad de Santiago. Entre los establecimientos afectados figuran NPL, Yumi, La Roca, Plaza Bego, New World y Mundo Comercial. No obstante, algunos negocios como Dulce Hogar y Central Point ya lograron reabrir de manera parcial tras cumplir con parte de los requerimientos exigidos por las autoridades.
El cierre de estos comercios ha generado reacciones encontradas entre ciudadanos y comerciantes. Mientras un sector considera justas las medidas cuando se trata de establecimientos que no pagan impuestos o incumplen la ley, otros lamentan el impacto en la pérdida de empleos, especialmente para jóvenes, así como la reducción de opciones de compra a bajo costo para la población. En medio de la controversia, también ha surgido la denuncia de que algunos cierres podrían estar influenciados por presiones de comerciantes locales afectados por la competencia de precios bajos de las tiendas chinas.
Las autoridades informaron que los establecimientos se mantendrán cerrados hasta que concluyan las evaluaciones técnicas y fiscales, y se confirme que cumplen con las condiciones de seguridad necesarias para clientes y empleados. Solo aquellos negocios que se ajusten a las normativas vigentes podrán reabrir sus puertas, como parte del proceso de regularización que se lleva a cabo en el sector comercial.