Las intensas lluvias que azotan a Colombia han dejado al menos 68,000 personas damnificadas, de las cuales 27,000 se concentran en el departamento de Córdoba, la zona más afectada por la emergencia, según reportes oficiales.

En Montería, el colegio José María Córdoba fue habilitado como albergue principal y actualmente acoge a cerca de 1,000 personas, equivalentes a unas 800 familias, que duermen en salones y pasillos sobre colchonetas. Los afectados denuncian la pérdida total de sus pertenencias, incluidos electrodomésticos, muebles y animales de granja, mientras el nivel del agua continúa en ascenso.

La situación también es crítica en el municipio de Cereté, donde el desbordamiento de quebradas y del río Bugre ha inundado calles y viviendas, dejándolas inhabitables y obligando a decenas de familias a abandonar sus hogares.

Ante este panorama, las comunidades afectadas hicieron un llamado urgente a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) para el envío de ayuda humanitaria, maquinaria pesada y apoyo en el rescate de animales, muchos de los cuales siguen atrapados por las inundaciones.

Por su parte, la Defensoría del Pueblo, Iris Marín, advirtió que,  aunque influyen factores climáticos internacionales, gran parte de estas tragedias podrían prevenirse con planes de mitigación a mediano plazo. Además, expresó preocupación ante una eventual declaratoria de emergencia económica, señalando que los estados de excepción deben ser medidas extraordinarias y no recurrentes para la gestión de recursos.