Juan Reyes: ¿Podrá ganar la oposición dividida?  El expresidente de la República, Danilo Medina, sentenció que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no apoyará a nadie, aunque sí está dispuesto a recibir el respaldo de cualquier fuerza política.

El 6 de octubre de 2019, el PLD inició la ruta hacia la división tras la derrota electoral del expresidente Leonel Fernández, quien había gobernado el país en tres períodos, frente al entonces precandidato presidencial Gonzalo Castillo, quien hasta ese momento había brillado únicamente como un eficiente ministro de Obras Públicas.

Las primarias internas del PLD marcaron de inmediato el despegue hacia la presidencia de Luis Abinader, ya que la suspensión de las elecciones de febrero del 2020 le puso fecha de salida al partido morado del poder.

En mayo de ese mismo año, Abinader, con más del 50 por ciento de los votos, se alzó con la victoria, derrotando a un PLD que obtuvo un 37 por ciento con Gonzalo Castillo encabezando su boleta electoral, y a Leonel Fernández con un 10 por ciento en representación de la Fuerza del Pueblo.

Si bien es cierto que el presidente Abinader logró capitalizar el desencanto de la población, la división del PLD allanó su camino de ingreso al Palacio Nacional.

Juan Reyes: ¿Podrá Ganar La Oposición Dividida?

 

Igual ocurrió en el año 2024, cuando la división de la oposición —en esta ocasión entre el PLD y la Fuerza del Pueblo— facilitó la permanencia en el poder del Partido Revolucionario Moderno (PRM), teniendo como candidato al presidente Abinader. Esta vez, la Fuerza del Pueblo quedó en segundo lugar, con un 30 por ciento de los votos), y el PLD en un tercer lugar, con solo un 10 por ciento.

El tema de la división en la oposición no es algo de este momento. Desde hace mucho tiempo, la fragmentación de los partidos fuera del poder ha definido los procesos electorales en beneficio de los contrarios.

Un ejemplo de los problemas internos de los partidos opositores fue el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en el año 2012, cuando el candidato Hipólito Mejía andaba por un lado y el presidente de la organización por otro, al punto que Miguel Vargas Maldonado llegó a afirmar: “No soy mensajero ni barrendero del comando de campaña”, palabras que posteriormente sellaron la división del PRD.

El PLD, durante 16 años de gobierno, se benefició de las diferencias de la oposición, primero del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y posteriormente del  PRD.

En la actualidad, la coyuntura beneficia a los contrarios del partido fundado por Juan Bosch, y la división del PLD no solo ha permitido que el PRM gobierne por ocho años, sino que también amenaza con mantenerlos en el poder.

¿Hay posibilidad de unidad opositora? Es una pregunta que muchos se hacen de cara al 2028, pero aún habrá que esperar el desarrollo de los acontecimientos, ya que la política es dinámica, no estática. Por ahora, las expresiones de los dirigentes de ambas organizaciones hacen ver el panorama como irreconciliable.

Si bien es cierto que Leonel Fernández mantiene un buen posicionamiento en los estudios de opinión, es evidente que los procesos políticos se ganan con alianzas entre los partidos; de no producirse, parece difícil una victoria electoral.

La división no es garantía de triunfo, y la oposición está obligada a construir la unidad entre todos los actores contrarios al PRM. Si no lo logra, el partido oficial podría continuar en el Gobierno.

 

Por: Juan Reyes