El reverendo Jesse Jackson, figura clave del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, falleció a los 84 años, según informó su familia. Jesse Jackson murió en paz la mañana del martes, rodeado de sus seres queridos, tras años de complicaciones de salud.

El activista fue un protegido de Martin Luther King Jr. y participó activamente en las luchas por la igualdad racial durante la década de 1960. Con el tiempo, se convirtió en un referente nacional al combinar el activismo social con la política, impulsando la organización y participación electoral de comunidades marginadas.

Jackson fue el primer afroamericano en alcanzar un éxito significativo en campañas presidenciales dentro de los principales partidos, al postularse a la nominación demócrata en 1984 y 1988. Su trayectoria ayudó a abrir camino a futuras figuras políticas como Barack Obama, consolidando su legado como puente entre el movimiento por los derechos civiles y la representación política moderna.

A lo largo de su carrera, promovió la unidad de sectores diversos de la sociedad estadounidense, con un mensaje enfocado en las comunidades pobres y trabajadoras. Su discurso en la Convención Nacional Demócrata de 1988, centrado en “mantener viva la esperanza”, se convirtió en un símbolo de su visión de inclusión y justicia social.

En 2017 fue diagnosticado con la enfermedad de Parkinson y posteriormente con parálisis supranuclear progresiva, lo que lo llevó a retirarse en gran medida de la vida pública. Pese a ello, continuó siendo una voz influyente en la defensa de los derechos humanos y la igualdad.

Su familia destacó que su compromiso con la justicia, la igualdad y el amor inspiró a millones de personas en todo el mundo. Las celebraciones públicas de su vida se realizarán en Chicago, mientras organizaciones vinculadas a su legado anunciarán los detalles de los homenajes.