El comunicador Fausto Montes de Oca aseguró que la creciente popularidad del legislador Omar Fernández se explica por su conexión real con la juventud dominicana y por un estilo político que rompe con los esquemas tradicionales de los partidos. A su juicio, la sociedad ha cambiado su forma de organizarse y de relacionarse con la política, pero los partidos aún no terminan de comprender esa transformación.
Durante su análisis, Montes de Oca señaló que los partidos políticos tradicionales siguen operando con lógicas del pasado, desconectadas de una generación que consume información en redes sociales y que desconfía de la política partidaria clásica. Citó como ejemplo el caso del presidente argentino Javier Milei, a quien describió como un “outsider” que logró capitalizar el descontento social sin una trayectoria política convencional, evidenciando un cambio de época en la región.
El comunicador destacó que cerca del 60 % del padrón electoral dominicano está compuesto por jóvenes, un segmento que se muestra distante de las prácticas políticas heredadas de los años 70 y que prioriza la cercanía, la interacción y las propuestas concretas. En ese contexto, afirmó que la popularidad de Omar Fernández no es solo una percepción mediática, sino algo palpable incluso en aulas universitarias, donde su figura genera identificación.
Montes de Oca subrayó que la estrategia de Fernández se basa en una presencia constante en plataformas digitales como YouTube, Instagram y Facebook, así como en un discurso centrado en propuestas y soluciones, más que en la confrontación política. Como ejemplo, citó iniciativas legislativas orientadas a la asistencia social y a la protección de la niñez, lo que, según el analista, conecta con las preocupaciones reales de los jóvenes.
Finalmente, el comunicador afirmó que la política dominicana vive el declive de la polarización tradicional, ya que para los votantes de 18 a 20 años las grandes figuras históricas del pasado son referencias lejanas. En ese escenario, sostuvo que el liderazgo que logre generar esperanza y sumar voluntades, en lugar de dividir entre “amigos y enemigos”, tendrá mayores posibilidades de conectar con la nueva mayoría joven del electorado.