
Unos vehículos entran en Windsor Great Park, con la mansión de Royal Lodge al fondo, antigua residencia del expríncipe Andrés que la policía dijo estar aún registrando, el 20 de febrero de 2026 en Windsor, al oeste de Londres.
El Expríncipe Andrés se recluyó en Sandringham, finca privada de Carlos III en el este de Inglaterra, tras ser arrestado el jueves por su vinculación con el caso de Jeffrey Epstein, situación que ha reavivado la crisis en la monarquía británica. Fue puesto en libertad bajo investigación la misma noche.
El hermano del monarca pasó 11 horas en comisaría por sospechas de conducta indebida durante su etapa como representante especial del Reino Unido para el Comercio Internacional, entre 2001 y 2011. Documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos señalan que habría transmitido información confidencial al financiero estadounidense.

El expríncipe Andrés, tras abandonar la comisaría londinense donde fue interrogado este 19 de febrero.
Entre los archivos figura un correo del 24 de diciembre de 2010 en el que el expríncipe remitió a Epstein un “informe confidencial” sobre oportunidades de inversión en Afganistán. Otros documentos sugieren el envío de reportes sobre viajes oficiales a China, Singapur y Vietnam.
El caso es distinto a las acusaciones de agresión sexual presentadas por Virginia Giuffre, resueltas con un acuerdo extrajudicial en 2022. La denunciante, que vinculó a Epstein con una red de explotación, falleció en 2025.
La policía allanó propiedades vinculadas a Sandringham y Windsor mientras al menos nueve fuerzas del Reino Unido evalúan denuncias derivadas de los archivos del caso. Aunque no se han presentado cargos, la mala conducta en funciones públicas puede acarrear cadena perpetua.

Una reportera televisiva sostiene un periódico con una foto del expríncipe Andrés y el titular ‘Caída’ mientras informa desde la entrada de la finca real de Sandringham, el 20 de febrero de 2026 al este de Inglaterra.
El rey Carlos III mantuvo su agenda oficial y afirmó que “la justicia debe seguir su curso”, mientras analistas advierten que el proceso representa un momento crítico para la institución y podría afectar su estabilidad y credibilidad.