El Congreso de la República del Perú destituyó este martes al presidente José Jerí, quien apenas llevaba cuatro meses en el cargo tras haber sustituido a Dina Boluarte, también apartada previamente por el Parlamento en medio de la crisis de seguridad que atraviesa el país.
La decisión se produjo luego de que prosperara una moción de censura en su contra. Jerí, abogado de 39 años, era investigado por sostener reuniones reservadas con empresarios chinos que no habrían sido reportadas oficialmente. También se mencionaron cuestionamientos sobre visitas privadas en el Palacio de Gobierno, lo que aumentó la presión política en su contra.
Con esta destitución, Perú suma su octavo presidente en la última década que no logra completar el mandato constitucional, reflejando la persistente inestabilidad política que caracteriza al país andino. El Congreso deberá elegir este miércoles a un nuevo jefe de Estado que gobernará hasta el 28 de julio, cuando asuma el presidente que resulte electo en los comicios de abril.
Pese a la crisis institucional recurrente, analistas destacan que la economía peruana ha mantenido niveles de estabilidad operativa, con el sector empresarial funcionando con relativa normalidad frente a los constantes cambios en el Ejecutivo.
El nuevo mandatario interino tendrá el reto de garantizar una transición ordenada hasta la toma de posesión del próximo gobierno, en un escenario marcado por tensiones políticas y demandas ciudadanas de mayor transparencia y gobernabilidad.