La comunicadora Susana Gautreau, en el programa Z Digital, abordó la participación de la República Dominicana en las operaciones estadounidenses vinculadas a la captura de Nicolás Maduro y reflexionó sobre sus implicaciones en la relación bilateral y en la situación con Haití. Su análisis giró en torno a la defensa del derecho internacional, los intereses geopolíticos y la necesidad de que el país traduzca su cooperación en beneficios concretos para su propia seguridad.
Gautreau advirtió que los países pequeños suelen alinearse automáticamente con las grandes potencias, pero recordó que la defensa del derecho internacional es clave, ya que mañana cualquier nación —incluida la República Dominicana— podría ser objeto de acusaciones para justificar intervenciones. Señaló que el país cuenta con recursos estratégicos, como tierras raras y oro, que en el futuro podrían colocarlo en el centro de nuevas disputas geopolíticas.
La comunicadora afirmó que la República Dominicana fue uno de los cooperadores más activos en el operativo estadounidense contra el régimen venezolano, permitiendo el uso de aeropuertos y zonas restringidas para aeronaves militares. Además, destacó el apoyo diplomático ofrecido por el Gobierno dominicano al declarar terroristas al “Cártel de los Soles” y otras estructuras vinculadas al chavismo.
A partir de esa colaboración, Gautreau sugirió que el país debe aprovechar la coyuntura y solicitar contraprestaciones a Estados Unidos. Utilizando una metáfora cotidiana —“si ya diste una satisfacción, pide una manita de pintura”— propuso que los aviones estadounidenses realicen vuelos de reconocimiento sobre Haití para presionar a las bandas criminales antes de abandonar el territorio dominicano. También planteó la necesidad de entrenamiento especializado y tecnología para fortalecer la investigación de casos complejos, como desapariciones de menores.
Finalmente, se refirió a la inseguridad y la migración como retos inmediatos. Manifestó preocupación por la influencia de bandas haitianas en la criminalidad local y mencionó el caso de la niña desaparecida en Puerto Plata, señalando que el país no tiene tradición de desapariciones sin rastro, por lo que deben explorarse todas las líneas de investigación. Recordó, además, que en el último año la República Dominicana ha deportado alrededor de 380,000 extranjeros, lo que evidencia —dijo— la magnitud del desafío migratorio y la necesidad de apoyo internacional sostenido.