El consorcio Manzanillo Gas & Power concretó el cierre de un financiamiento por US$1,067 millones, marcando un hito clave para el desarrollo de uno de los proyectos energéticos más ambiciosos de la República Dominicana, ubicado en el distrito municipal de Manzanillo, provincia Montecristi.
El financiamiento fue estructurado a través de un pool de bancos internacionales y multilaterales, entre los que se destacan Citi, JP Morgan, IDB Invest (del Banco Interamericano de Desarrollo) y CAF (Banco de Desarrollo de América Latina), junto a la participación de varias entidades financieras nacionales. La inversión total del proyecto asciende a unos US$1,700 millones, lo que lo posiciona como una de las mayores apuestas privadas en el sector energético dominicano.
Un complejo estratégico para la generación eléctrica
El proyecto contempla la construcción de dos plantas de generación eléctrica a base de gas natural, con una capacidad de 420 megavatios cada una, para un total de 840 MW que serán incorporados al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI).
Además de las plantas generadoras, la iniciativa incluye una terminal de gas natural, un oleoducto, una planta gasificadora y la intervención del puerto de Manzanillo, con el objetivo de mejorar los servicios de carga y descarga. Estas mejoras portuarias también tendrán un impacto positivo en la producción agropecuaria de la Línea Noroeste, al fortalecer la logística de exportación e importación en la zona.
El consorcio inversionista está integrado por reconocidos grupos empresariales dominicanos, entre ellos las familias Vicini y Riset, así como empresarios como Arturo Santana, del grupo Tropigas, y Carlos José Martí, del Grupo Martí.
Actualmente, la obra presenta un avance estimado entre un 35 % y un 40 %. No obstante, el proyecto ha enfrentado retrasos significativos, principalmente por dificultades previas en el cierre financiero y por la demora en la entrega de turbinas por parte de fabricantes internacionales, incluyendo General Electric.
Con el financiamiento ya asegurado, los promotores estiman que las plantas podrían entrar en operación e integrarse al sistema eléctrico nacional en un plazo de 24 a 36 meses.
Impacto en la seguridad energética y en el gasto público
Especialistas del sector energético coinciden en que el complejo de Manzanillo es estratégico para la seguridad energética del país, al reducir la alta dependencia de la generación ubicada en la costa sur, desde Baní hasta San Pedro de Macorís, una zona vulnerable ante fenómenos climáticos como los huracanes.
Asimismo, la entrada en operación de estas plantas permitirá desplazar generación más costosa y contaminante, como las barcazas, lo que contribuirá a reducir el subsidio eléctrico estatal, que actualmente ronda los US$1,600 millones anuales.
A mediano y largo plazo, también se plantea la posibilidad de que la República Dominicana, con un eventual excedente de generación, pueda exportar energía hacia Haití, fortaleciendo su posición como referente energético en la región.