Ya basta!", dice el primer ministro de Groenlandia tras la nueva amenaza de  anexión de Trump - EL NACIONAL

El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, rechazó con contundencia las reiteradas declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump sobre una eventual toma de control del territorio ártico, dejando claro que la isla autónoma danesa no está en venta ni enfrenta una amenaza real de intervención. Durante una rueda de prensa en Nuuk, Nielsen llamó a la calma y descartó cualquier escenario de conquista.

“No estamos en una situación comparable a otros conflictos internacionales. Estados Unidos no puede simplemente conquistar Groenlandia. No debemos entrar en pánico”, expresó el jefe de Gobierno, quien, no obstante, admitió que el tono de la relación bilateral debe cambiar. Aseguró que su administración buscará retomar una cooperación constructiva con Washington, pero desde el respeto mutuo y los canales diplomáticos formales.

Horas antes, Nielsen había elevado el tono a través de un mensaje en redes sociales en el que reclamó el fin de las presiones y declaraciones indirectas. “Ya basta. No más insinuaciones ni fantasías de anexión. Estamos abiertos al diálogo, pero debe darse con respeto al derecho internacional”, escribió, en un mensaje que rápidamente ganó respaldo dentro y fuera del territorio.

Las declaraciones del primer ministro se produjeron tras nuevas afirmaciones de Trump, quien volvió a sostener que Estados Unidos “necesita Groenlandia por razones de seguridad nacional”, llegando incluso a cuestionar la capacidad de Dinamarca para proteger el territorio y sugiriendo que Washington podría “ocuparse” de la isla en pocos meses.

Nielsen rechazó cualquier comparación con Venezuela u otros escenarios de intervención, subrayando que Groenlandia es una democracia consolidada desde hace décadas. “Nuestro país no es comparable con naciones en crisis. Somos una democracia estable”, puntualizó.

Groenlandia, con una población cercana a los 57 mil habitantes, es un territorio autónomo del Reino de Dinamarca con una ubicación estratégica en el Ártico y abundantes recursos minerales aún sin explotar. Estados Unidos mantiene allí una base militar clave, herencia de la Guerra Fría, lo que ha alimentado históricamente su interés geopolítico.

Desde Copenhague, la primera ministra danesa Mette Frederiksen respaldó a Groenlandia y advirtió que cualquier acción militar estadounidense contra un país miembro de la OTAN tendría consecuencias graves. “Si Estados Unidos atacara a otro país de la OTAN, todo se vendría abajo”, afirmó, reiterando que Groenlandia “no está en venta” y calificando de absurda cualquier pretensión de control.

Las declaraciones danesas generaron una ola de apoyo internacional, con mensajes de solidaridad de Francia, Reino Unido, Finlandia, Suecia, Noruega y de la Unión Europea, que reafirmaron el respeto a la soberanía y al derecho internacional.