El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció este miércoles un plan en el que Washington gestionará millones de barriles de petróleo venezolano con el objetivo de beneficiar a la población y contribuir a la estabilización del país tras la captura del expresidente Nicolás Maduro. La declaración se llevó a cabo durante una sesión informativa en el Capitolio para senadores estadounidenses sobre la estrategia vinculada a la situación venezolana.

Rubio explicó que Estados Unidos planea obtener entre 30 y 50 millones de barriles de crudo, los cuales serían vendidos en el mercado a precios de mercado en lugar de los descuentos que, según él, Venezuela venía recibiendo. El dinero obtenido de estas ventas será gestionado por el gobierno estadounidense para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo venezolano y no sea absorbido por la corrupción o el antiguo régimen chavista.

El jefe de la diplomacia estadounidense describió un plan de tres fases para Venezuela: primero, la estabilización del país a través de medidas económicas y de seguridad; luego, la recuperación mediante la apertura del mercado a empresas americanas y occidentales de manera justa; y finalmente, una fase de transición política que busca contribuir a una reconversión del sistema y la reconstrucción de la sociedad civil.

Rubio afirmó que esta estrategia busca evitar que Venezuela “caiga en el caos” y que el uso de los ingresos petroleros se traduzca en un proceso que favorezca a la población en general. Asimismo, indicó que se promoverá la participación de fuerzas opositoras, con miras a posibles amnistías y liberaciones de presos políticos, como parte del proceso de reconciliación nacional.

El anuncio ha generado gran atención internacional, ya que implica una intervención económica directa en los recursos energéticos venezolanos en medio de un contexto político altamente tenso y tras una operación que ha cambiado el panorama de poder en el país sudamericano.