Santo Domingo.– El arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, expresó este miércoles el profundo pesar de la Iglesia católica ante los casos de niños desaparecidos que aún no han recibido respuesta por parte de las autoridades, así como por las muertes de personas que no pudieron acceder a sus medicamentos debido a la corrupción.
Durante sus palabras centrales en la misa celebrada en la Catedral Primada de América con motivo del Día de la Virgen de la Altagracia, el prelado manifestó su preocupación por la situación de la niñez en el país, señalando que la desaparición de menores representa una herida abierta para la sociedad dominicana. Asimismo, lamentó las muertes de niños abortados, afirmando que a muchos “no se les permitió nacer”.
Monseñor Morel Diplán también denunció que la corrupción ha cobrado vidas humanas, al impedir que personas reciban los medicamentos que necesitaban para sobrevivir, asegurando que estas muertes dejan “manos manchadas” y una grave deuda moral.
En otro aspecto de su homilía, el arzobispo expresó inquietud por el aumento de la delincuencia, la inseguridad ciudadana y la cantidad de jóvenes atrapados en el mundo del crimen y las drogas. Igualmente, lamentó las muertes provocadas por accidentes de tránsito, atribuidas en muchos casos a la imprudencia.
El religioso hizo un llamado firme a que la justicia actúe sin privilegios, aplicando sanciones ejemplares a los responsables de causar daño a la sociedad, en proporción a la gravedad de sus actos.
Finalmente, monseñor Morel Diplán reconoció que la Iglesia también vive momentos de dolor y autocrítica, al admitir las faltas cometidas dentro de su propia institución, afirmando que estas también son motivo de llanto y reflexión.