Un hecho de violencia estremeció la madrugada de este viernes al sector Gualey, en el Distrito Nacional, donde una mujer de 30 años fue asesinada presuntamente por su pareja sentimental, en lo que constituye el primer feminicidio registrado en la República Dominicana en este 2026. La víctima fue identificada como Rosmery Sosa, quien perdió la vida tras una fuerte discusión ocurrida en la residencia que compartía con el agresor.
De acuerdo con informaciones preliminares, Rosmery Sosa se encontraba compartiendo en un colmado de la zona hasta alrededor de la 1:00 de la madrugada. Posteriormente, cerca de las 3:00 a. m., se produjo una acalorada discusión con su pareja que terminó de manera trágica, cuando la joven recibió al menos tres estocadas de arma blanca, causándole la muerte.
El presunto autor del crimen fue identificado como José Ramón Montero, quien permaneció prófugo durante varias horas, pero finalmente se entregó a las autoridades en el transcurso de la mañana del viernes 2 de enero. El cuerpo de la víctima fue trasladado al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), donde se le practicará la autopsia correspondiente antes de ser entregado a sus familiares para fines de velatorio y sepultura.
La muerte de Rosmery Sosa deja una profunda huella de dolor, ya que la joven era madre de tres niños de 6, 9 y 13 años, quienes quedan en la orfandad. Las autoridades continúan con las investigaciones del caso, mientras el hecho vuelve a encender las alarmas sobre la violencia de género y la urgencia de reforzar las acciones de prevención y protección a las mujeres en el país.
El feminicidio en la República Dominicana continúa siendo uno de los problemas más graves y persistentes de violencia social. A pesar de los esfuerzos institucionales, las cifras anuales mantienen un ritmo preocupante y la violencia de género sigue cobrando vidas en distintos puntos del país.
Las autoridades señalan que la mayoría de estos crímenes ocurren en contextos de relaciones sentimentales marcadas por control, maltrato previo y denuncias que, en muchos casos, no reciben respuesta oportuna. Este panorama ha impulsado la creación de programas como Punto de Vida, casas de acogida, líneas de emergencia y unidades de atención especializada, aunque la efectividad depende también de la prevención comunitaria y la denuncia temprana.
Actualmente, organizaciones sociales, colectivos feministas y entidades estatales coinciden en que el feminicidio debe enfrentarse como una emergencia nacional, reforzando la educación, la atención psicológica y la intervención policial ante señales de riesgo. Los recientes casos que han conmocionado al país muestran que la violencia de género no distingue edad, nivel social ni región, y que requiere una respuesta integral y sostenida. El desafío continúa siendo garantizar que cada mujer pueda vivir libre de miedo, con protección real y acceso a justicia oportuna.