El exrector del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA), Rafael Féliz García, quien fue destituido recientemente por el presidente Luis Abinader mediante el Decreto núm. 39-26, negó de manera categórica haber exigido o condicionado aportes económicos a colaboradores durante su gestión en esa institución.

En una carta abierta dirigida a la ciudadanía, Féliz García afirmó que bajo su administración no se vinculó el nombramiento, permanencia, ascenso ni beneficios de empleados a contribuciones de ningún tipo, ni a favor de movimientos ni de estructuras políticas. “Durante mi tiempo como rector no se exigió, condicionó ni vinculó ningún beneficio laboral a aportes económicos”, sostuvo.

El exfuncionario reiteró, además, su disposición a que los órganos competentes investiguen tanto su desempeño como su situación patrimonial, tras la derogación de su designación. En ese sentido, informó que solicitó formalmente a la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental y a la Unidad Antifraude del Estado la realización de una revisión técnica de los procedimientos institucionales del ITLA.

Féliz García explicó que pidió pleno acceso a la información, al personal y a los procesos internos de la institución, los cuales —según señaló— ya han comenzado a ser evaluados por las instancias correspondientes. “He solicitado que se revisen todos los procesos internos para despejar cualquier duda sobre mi gestión”, expresó en el documento.

La declaración del exrector se produce en medio de comentarios y cuestionamientos surgidos tras su destitución, en los que se ha insinuado la posibilidad de irregularidades administrativas. Al respecto, Féliz García insistió en que no tiene nada que ocultar y que confía en que una investigación objetiva permitirá esclarecer los hechos.

El caso ha generado reacciones en distintos espacios de opinión pública, donde algunos comunicadores han señalado que las acusaciones deben ser sustentadas con pruebas y que corresponde a las autoridades competentes determinar cualquier responsabilidad, si la hubiere.

Con esta carta, Rafael Féliz García busca dejar constancia pública de su posición y reafirmar su voluntad de colaborar con cualquier indagatoria oficial que permita transparentar su gestión al frente del ITLA.