Pekín.– El Gobierno de China urgió este lunes a Estados Unidos a dejar de instrumentalizar la supuesta “amenaza china” como justificación para su ambición de apoderarse de Groenlandia, en medio del aumento de tensiones geopolíticas en el Ártico.
Durante una rueda de prensa, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, afirmó que “el derecho internacional, fundamentado en los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, constituye la base del orden internacional vigente y debe ser defendido”. En ese sentido, instó a Washington a abandonar lo que calificó como un pretexto para “buscar beneficios egoístas” en el territorio autónomo danés.
Pekín sostuvo que cualquier disputa en torno a Groenlandia debe resolverse conforme al derecho internacional y reiteró su llamado a la cooperación pacífica en la región. “La parte estadounidense debe dejar de utilizar la llamada ‘amenaza china’ como excusa para avanzar en intereses propios”, subrayó Guo.
La reacción china se produce tras una serie de comentarios y decisiones de la Administración estadounidense relacionados con Groenlandia, incluyendo la intención de Washington de imponer aranceles del 10 % a partir del 1 de febrero —que subirían al 25 % en junio— sobre productos de varios países europeos como Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos y Finlandia. Estas medidas estarían vinculadas a la oposición de esos gobiernos a un eventual acuerdo para que Estados Unidos adquiera el territorio.
El Gobierno estadounidense ha argumentado que la compra de Groenlandia, rica en recursos naturales y de alto valor estratégico, sería necesaria para evitar que potencias como Rusia o China ganen influencia en el Ártico. Sin embargo, acusaciones sobre una supuesta presencia militar de buques rusos y chinos en las cercanías de la isla han sido desmentidas por fuentes escandinavas con acceso a inteligencia de la OTAN.
China reiteró que su política en la región ártica se basa en un enfoque pacífico y de cooperación, rechazando las interpretaciones que la catalogan como una amenaza. Asimismo, advirtió que promover una narrativa de “amenaza china” para justificar intereses propios “socava la estabilidad del sistema internacional” y eleva innecesariamente la tensión entre potencias.