La periodista y comunicadora Altagracia Salazar afirmó que la política dominicana está “llena de gustapoco”, expresión popular que utilizó para describir a figuras públicas que, pese a su insistencia y exposición mediática, no logran conectar ni convencer a la ciudadanía. Durante su espacio “Sin Maquillaje”, Salazar explicó que este término se ha usado tradicionalmente para referirse a personas que, aun invirtiendo en imagen, promoción y presencia pública, “no generan empatía ni simpatía” en la población.

Según la comunicadora, muchos de estos personajes políticos “viven comprando camisas de 100 pesos que parecen de dos” y recurren a estrategias de visibilidad como la contratación de relacionistas públicos, compra de espacios en medios, publicaciones pagadas en redes sociales y participación constante como analistas. Aun así —señaló—, “no logran captar la atención del público ni verse como figuras representativas”.

Salazar subrayó que el fenómeno no se limita a aspirantes a cargos electivos. A su juicio, también se refleja en comentaristas, opinadores y autodenominados analistas políticos que “solo se representan a sí mismos”, pero se muestran activos en escenarios mediáticos con el objetivo de ganar notoriedad. Agregó que, en períodos de baja intensidad informativa, los medios de comunicación “se llenan de gustapoco”, debido a la facilidad con que estos personajes encuentran espacios para difundir sus opiniones.

La periodista indicó que el problema central de los llamados gustapoco es su persistencia: “no se dan por vencidos y siguen intentando ganar aceptación pública”, comparándolos con enamorados poco atractivos que insisten aun cuando no generan interés. También criticó que algunos de ellos aspiren de forma reiterada a posiciones políticas, sin éxito electoral, pero luego busquen ocupar cargos secundarios o mantenerse en el debate público a través de discursos patrióticos o temas coyunturales.

Durante su comentario, Salazar relacionó este fenómeno con el contexto político actual y con un sistema electoral que, según dijo, permite que personas con bajo respaldo ciudadano accedan a posiciones a través de métodos de reparto de escaños. Concluyó señalando que la ciudadanía se ve muchas veces obligada a “soportar a los gustapoco todos los días”, quienes continúan intentando ganar popularidad pese al evidente rechazo de gran parte del electorado.