La comunicadora Altagracia Salazar afirmó que el problema central del sistema de salud en la República Dominicana no radica en la infraestructura hospitalaria, sino en la falta de calidad y humanización de los servicios, tras el reciente desprendimiento de plafones en los hospitales Juan Pablo Pina, de San Cristóbal, y San Francisco de Macorís.

Durante su comentario del 22 de enero de 2026, Salazar criticó que la respuesta recurrente de las autoridades sea “intervenir” físicamente los hospitales —pintarlos o reconstruirlos— sin que eso se traduzca en una mejora real en la atención a los pacientes. “Quisiera que alguien entendiera que el problema está en la falta de calidad de los servicios, no en la pintura de los hospitales”, expresó.

La comunicadora calificó como una “auténtica epidemia” la práctica de intervenir centros de salud sin resultados visibles, señalando que se han invertido millones de pesos a lo largo de los años sin que la población perciba un cambio sustancial en el trato ni en la eficiencia del sistema.

Asimismo, denunció lo que definió como una violencia generalizada hacia los pacientes, especialmente en los hospitales públicos donde acuden más de siete millones de personas que no tienen “plan B”. Citó desde insultos en labores de parto hasta trámites burocráticos innecesarios y maltrato verbal por parte de personal médico y de enfermería.

“Yo apuesto que si a un pobre lo tratan bien y a tiempo, no se pone a pensar en los plafones. Humanizar los servicios debería ser la meta”, sostuvo, al enfatizar que una atención digna es más importante que edificios modernos si el servicio continúa siendo deficiente.

Salazar también relató una experiencia personal en el hospital Jacinto Mañón, donde acudió por una arritmia y, tras 40 minutos, aún no aparecía un electrocardiógrafo, asegurando que el mal trato “es malo para todos”, sin importar la condición social del paciente.

La comunicadora recordó que históricamente los gobiernos han priorizado grandes intervenciones físicas en hospitales, citando que durante la gestión de Danilo Medina se intervinieron 158 centros a la vez, sin que eso resolviera los problemas estructurales del sistema.

En su análisis, advirtió que, de repetirse el patrón, “arreglarán los plafones y seguirán tratando mal a la gente”, manteniendo un ciclo que no ataca el fondo del problema: la falta de mantenimiento, de buena gestión y de un enfoque en atención primaria que evite la saturación de los hospitales.

Finalmente, Salazar insistió en que todo está “diagnosticado” desde hace años, pero no se implementan soluciones de fondo porque afectan intereses económicos. “Si te atienden bien debajo de una enramada, te sientes satisfecho. No necesitas un edificio de cinco pisos para que te atiendan mal”, concluyó.