La comunicadora Altagracia Salazar analizó los recientes cambios realizados por el presidente Luis Abinader mediante los decretos 1-26 y 2-26, cuestionando el verdadero alcance del llamado “relanzamiento” del gobierno. En su comentario, sostuvo que muchos de los movimientos en el tren gubernamental no representan una renovación real, sino simples reubicaciones de funcionarios. De ahí su expresión central: “teñir un trapo no es estrenar”, con la que advierte que cambiar de puesto a las mismas personas no equivale a ofrecer nuevas propuestas de gestión.
Uno de los puntos más destacados de su reflexión fue la creación del Ministerio de Justicia y la designación de Antoniano Peralta como su primer titular. Salazar planteó interrogantes sobre si esta nueva entidad realmente contribuirá a mejorar el sistema de justicia o si se convertirá en otra capa administrativa dentro del Estado. Recordó que Peralta ya formaba parte del gobierno como Consultor Jurídico, por lo que ve este nombramiento como continuidad más que como renovación.
También analizó la llegada de Jorge Subero Isa a la Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo, resaltando su trayectoria como expresidente de la Suprema Corte de Justicia. Aunque reconoció el peso institucional que aporta su figura, cuestionó si estos movimientos responden a una estrategia de eficiencia o simplemente a la necesidad de reforzar políticamente la imagen del gobierno en un momento de desgaste.
Salazar se detuvo, además, en los cambios dentro del gabinete social, especialmente el intercambio de funciones entre Gloria Reyes, quien pasa al Ministerio de la Mujer, y Mayra Jiménez, que asume la dirección de Supérate. La comunicadora expresó dudas sobre si estos traspasos implicarán mejoras reales en los servicios a la ciudadanía o si son producto de compromisos políticos internos.
Finalmente, la periodista hizo énfasis en la distancia entre expectativas ciudadanas y decisiones oficiales. Señaló que la población esperaba rostros nuevos, mayor transparencia y evaluaciones estrictas de desempeño. Sin embargo, afirmó que muchos funcionarios cuestionados no fueron removidos, sino simplemente trasladados, lo que refuerza su tesis de que “pintar lo viejo no lo convierte en nuevo”. Concluyó señalando que la verdadera prueba de estos cambios será la respuesta del gobierno a los problemas cotidianos de la gente.