La vicepresidenta de la República, Raquel Peña, participó este domingo en la tradicional caminata “Un paso por mi familia”, realizada en la ciudad de Santiago, reafirmando su respaldo a las actividades que promueven los valores familiares, la unidad y la convivencia pacífica en la sociedad dominicana.

La jornada contó además con la presencia de la gobernadora provincial, Rosa Santos, así como de diversas autoridades civiles y militares, líderes comunitarios y cientos de ciudadanos que se sumaron desde tempranas horas a esta manifestación de fe y compromiso con la familia como pilar fundamental de la nación.

Durante el recorrido, el arzobispo metropolitano de Santiago, monseñor Héctor Rafael Rodríguez, hizo un llamado a reconocer y valorar la grandeza y la dignidad de la familia, definiéndola como la célula esencial de la sociedad y una “pequeña pero poderosa Iglesia doméstica”, donde se forman los valores que sostienen al país.

La actividad, de carácter católico y familiar, fue organizada bajo el lema “Con esperanza hacia la Pascua”, destacando un mensaje de fe, renovación y unión espiritual en el marco de la celebración de la Semana Santa y el compromiso cristiano con el prójimo.

La caminata inició en el Estadio Cibao y culminó en el Parque Central de Santiago, recorriendo importantes vías de la ciudad en un ambiente de orden, alegría y reflexión, acompañado de cantos, pancartas y mensajes de esperanza por parte de los participantes.

Posteriormente, se celebró una eucaristía solemne con la presencia de líderes de la Iglesia Católica, donde se elevó una oración por las familias dominicanas, la paz del país y el fortalecimiento de los valores que sostienen a la sociedad. La participación de la vicepresidenta Raquel Peña fue vista como un gesto de respaldo institucional a la familia y a las iniciativas que fomentan su protección y desarrollo.

Además, los organizadores destacaron que la caminata se ha convertido en una tradición en Santiago, reuniendo cada año a familias completas, instituciones educativas, parroquias y movimientos comunitarios, con el objetivo de enviar un mensaje claro de unidad, respeto y fortalecimiento de los valores morales en la sociedad, en momentos en que —según indicaron— es más necesario que nunca fomentar el diálogo, la fe y la solidaridad dentro de los hogares.