El secretario de Defensa de Estados Unidos anunció que, por órdenes del presidente Donald Trump, se pondrá en marcha la operación militar denominada Southern Spear, una misión que, según el Gobierno estadounidense, busca “defender al país, eliminar a los narcoterroristas del hemisferio y frenar el flujo de drogas que está matando al pueblo estadounidense”. El operativo será liderado por un grupo de trabajo conjunto y el Comando Sur, responsable de las operaciones militares en Sudamérica, Centroamérica y el Caribe.
El anuncio ocurre en un momento de tensión creciente entre Estados Unidos, Venezuela y Colombia, tras un reciente ataque a una presunta narcolancha en el Caribe donde murieron cuatro personas. Desde septiembre, Estados Unidos ha atacado al menos 21 embarcaciones en la región, dejando unas 80 personas fallecidas. A esto se suma la llegada del portaaviones USS Gerald Ford, que elevó la presencia militar estadounidense en el Caribe a 15,000 soldados, lo que llevó al presidente venezolano Nicolás Maduro a ordenar una movilización masiva de tropas como parte de su estrategia defensiva.
En respuesta al operativo y al aumento de fuerzas militares en la región, Maduro acusó a Washington de “perseguir, golpear, desaparecer, torturar y expulsar a jóvenes venezolanos”, asegurando además que el Gobierno estadounidense amenaza ahora con una invasión. Durante un discurso, afirmó que Venezuela tiene “el derecho a defender su tierra y la paz”, al tiempo que reiteró que su país posee tanto “la razón como la fuerza” para hacerlo. Las declaraciones del mandatario se producen en medio de una situación que continúa en desarrollo y que podría definir el rumbo de las relaciones entre ambos países en las próximas horas.
El incremento de operaciones militares estadounidenses y la reacción del Gobierno venezolano han generado preocupación entre analistas regionales, quienes advierten que cualquier error de cálculo podría desencadenar un conflicto de mayor escala en el Caribe. Expertos señalan que la posición de Colombia, aliada estratégica de Washington, añade un elemento adicional de tensión, especialmente tras los recientes incidentes marítimos y el aumento de vigilancia militar en la zona.
Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos han pedido cautela y transparencia, alertando sobre el creciente número de muertes asociadas a los operativos contra presuntas embarcaciones de narcotráfico. Argumentan que la falta de información clara sobre los procedimientos utilizados y la ausencia de investigaciones independientes podrían estar dejando víctimas civiles sin reconocimiento. En medio de estos cuestionamientos, la región se mantiene en vilo a la espera de nuevas decisiones y anuncios por parte de Washington y Caracas.